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Mostrando entradas de octubre, 2012

ECHAR DE MENOS

Hace un momento me preguntaba, de nuevo, si es posible echar de menos lo que nunca ha sido tuyo. Es posible, ahora lo sé. Ese echar de menos es devastadoramente real y no tiene que ver con una cuestión de pertenencia o propiedad. Nadie ni nada nos pertenece. A nada ni a nadie pertenecemos. ¿O tal vez sí?.. Ese echar de menos es, por tanto, directamente proporcional a la necesidad que tenemos de algo o alguien. Obviedad, pues "te necesito porque quiero tenerte" (y no a la inversa, como me dice siempre un buen amigo). Así que, conclusión: si extraño enormemente a alguien, no tendrá ese sentimiento que ver con que haya sido "mío" alguna vez, sino con que mi corazón haya sido (intensamente) suyo en algún larguísimo momento. Y no hay más que hablar. 
Porque en mi corazón sólo mando yo y ya soy mayorcita para saber lo que quiero.

POEMA DEL DÍA

No decía palabras...

No decía palabras,
acercaba tan sólo un cuerpo interrogante,
porque ignoraba que el deseo es una pregunta
cuya respuesta no existe,
una hoja cuya rama no existe,
un mundo cuyo cielo no existe.

La angustia se abre paso entre los huesos,
remonta por las venas
hasta abrirse en la piel,
surtidores de sueño
hechos carne en interrogación vuelta a las nubes.

Un roce al paso,
una mirada fugaz entre las sombras,
bastan para que el cuerpo se abra en dos,
ávido de recibir en sí mismo
otro cuerpo que sueñe;
mitad y mitad, sueño y sueño, carne y carne,
iguales en figura, iguales en amor, iguales en deseo.
Auque sólo sea una esperanza
porque el deseo es pregunta cuya respuesta nadie sabe.


L. Cernuda

POEMA DEL DÍA

Tú que nunca serás...

Sábado fue y capricho el beso dado,
capricho de varón, audaz y fino,
mas fue dulce el capricho masculino
a este mi corazón, lobezno alado.

No es que crea, no creo; si inclinado
sobre mis manos te sentí divino
y me embriagué, comprendo que este vino
no es para mí, mas juego y rueda el dado...

Yo soy esa mujer que vive alerta;
tú, el tremendo varón que se despierta
y es un torrente que se ensancha en río.

y más se encrespa mientras corre y poda.
¡Ah, me resisto, mas me tienes toda,
tú, que nunca serás del todo mío!


Alfonsina Storni 

EL QUE ESPERAR PUEDE...