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Mostrando entradas de abril, 2014

DESCUBRIENDO NUEVOS POEMAS...

Indescriptible la sensación de descubrir poesía, fuente inagotable que te brinda la oportunidad de abrazarse a su cuello eternamente...

MEIRA DELMAR Colombia (1922-2009)

CANCIÓN DEL AMOR IGNORADO
Tú ves mi rostro nada más.
Mi rostro.
que todo calla.
¡Ay, si pudieras
mirarme el alma!
¿Es ella? ¿Es otra?
¿quién es esta mujer
enamorada,
que tiene el pecho en trémula agonía
de bosque en llamas?
Dirías...
Pero no sabes
nada.

CANCIÓN LEJANA
Tú me querrás inmensamente.
Mi corazón será infinito
para la angustia de tu frente.
Yo te daré los sueños míos:
amor, dolor sencillamente.
Después será la enamorada
sonrisa, el beso, la memoria
llena de ti, maravillada.
Y el gozo azul de estar contigo
fuera del tiempo, sin palabras.
De golondrina en golondrina
nos llegará la primavera
de la mirada pensativa.
Y un mismo cauce de dulzura
tendrán las rosas y los días.

INSTANTE
Ven a mirar conmigo el final de la lluvia. Caen las últimas gotas como diamantes desprendidos de la corona del invierno, y nuevamente queda desnudo…

RELATOS ENCRIPTADOS (VI)

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Observaba aquellos labios repletos de ideas que moldeaban arriba y abajo una fuente inagotable de conclusiones, aseveradas todas en ese tipo de seguridad tan solo extraíble de las dificultades que los años conceden. Tal movimiento se acompañaba de giros de cabeza firmemente asentados, rebatiendo el oculto pensamiento de quien permanecía sin abrir la boca. Mientras escuchaba atentamente aquellas palabras no podía dejar de pensar en su imperiosa necesidad de huir del tópico. Insensato consuelo, similar a la fe con la que el hombre se aferra a una imagen intangible, a un ser supremo, a fin de mantenerse cuerdo en la irracionalidad de no alcanzar el entendimiento anhelado. Le obsesionaba  no caer en los convencionalismos que enganchamos como un asidero frío y metálico cuando no ya nos queda nada para comprender; o más bien, cuando no hay nada que haya de ser comprendido en un asunto cuya magnitud no se mide con la cabeza, sino con el alma. Necesitaba nutrirse del tiempo pasado y sacar de …

LUNA DE SANGRE

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Esta noche y no otra
tornará la delirante luna en color escarlata.
La sangre derramada cubrirá a los amantes extenuados,
sacará de un hachazo
de sus pechos los amores más hondos.
Y al no correspondido le hará volver la espalda a la evidencia,
dejándose en el suelo
un pedazo de carne del olvido.

Esta noche sin luz,
sin atisbos ni muestras de tu anhelada boca,
me abandono a tus ojos y ¡te pienso!
Y vestida tan solo
con un velo de sangre que me recorre el cuerpo,
te invito con mis versos a contemplarme el gesto.
Tradúceme las letras
que en silencio traslucen
lo que a gritos te dirían mis labios.




ME DESPIDO DEL HOMBRE Y NO DEL GENIO

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DESNUDARME EN PÚBLICO

UN POCO DE VICTOR HUGO...

QUIEN NO AMA NO VIVE

Quienquiera que fueres, óyeme:
si con ávidas miradas
nunca tú a la luz del véspero
has seguido las pisadas,
el andar süave y rítmico
   de una celeste visión;

O tal vez un velo cándido,
cual meteoro esplendente,
que pasa, y en sombras fúnebres
ocúltase de repente,
dejando de luz purísima
   un rastro en el corazón;

Si sólo porque en imágenes
te la reveló el poeta,
la dicha conoces íntima,
la felicidad secreta,
del que árbitro se alza único
   de otro enamorado ser;

Del que más nocturnas lámparas
no ve, ni otros soles claros,
ni lleva en revuelto piélago
más luz de estrellas ni faros
que aquella que vierten mágica
    los ojos de una mujer;

Si el fin de sarao espléndido
nunca tú aguardaste afuera,
embozado, mudo, tétrico
mientras en la alta vidriera
reflejos se cruzan pálidos
   del voluptuoso vaivén,

Para ver si como ráfaga
luminosa a la salida,
con un sonreír benévolo
te vuelve esperanza y…

RELATOS ENCRIPTADOS (V)

NOCTURNO XVI

Hace ya un par de horas que debería haberme ido a dormir, pero no engancho el sueño. Son días estos en los que me siento inquieta y me oigo incluso los nítidos latidos de un pulso acelerado. En mi mente las ramificaciones de unos temas enraizados a un mismo tronco y en la boca de mi estómago un mordisco que percibo con la misma intensidad que la de mi propio corazón. No engancho el sueño…

No creo que haya nada en mis asuntos más íntimos que hoy no pueda solventar, y sin embargo no me siento indolente a las pinceladas que dibujan mi vida presente. Como un fresco en la pared las toco con una mezcla de cautela, pudor e inseguridad, e inmediatamente me miro las manos para observar los trazos de aguamarina que dejan entre mis dedos. Y me gustan.

Me mantiene despierta la inquietud de saber con certeza mi única forma de afrontar mis asuntos. Un arrebato, meditado no obstante, me elevará a la superficie desde el silencio de las profundidades; allí todo se observa, todo se toca, pero nada se p…

"CARIÑO, ME MARCHO"