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Mostrando entradas de julio, 2014

¿QUÉ BUSCAMOS? (De nosotras para ellos)

(Rescato unas letrillas que escribí hace unos meses y que por alguna razón no había publicado aún...)


La otra tarde me despertó del duermevela el diálogo de una película que pasaban por televisión. En él un hombre le preguntaba a la protagonista qué buscan realmente las mujeres en los hombres, a lo que esta encogiéndose de hombros contestaba no saberlo. ¡Y vuelta la burra al trigo!...Pelín hartita de dichos tópicos; ¡gensanta!, que diría Forges-. Completamente cierto que los mencionados lugares comunes resultan muy útiles en determinadas ocasiones, como en el juego del flirteo, en el desahogo entre amigas cuando no se está preparada para reconocer culpas o cuando despotricar es la mejor medicina,…pero fuera de ahí, ¡nada! Tan viejo como el mundo y que ha dado para novelas, poemas, artículos, obras de teatro, millones de canciones,… e incluso para miles de libros de esos que se encuentran en las secciones de autoayuda de las librerías. Por mi parte, no sabría responder tal pregunta, pero…

SCRIBERE II

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He estado un poco mosca últimamente por el hecho de que mis irracionales ganas de sentarme a escribir no me invadieran como antes, independientemente de la hora del día o de la noche que fuese. Aún más grave me parecía no saber sobre qué hacerlo. Me planteé que se me habían agotado los temas de reflexión o incluso la necesidad de captar sensaciones que fotografiar en mi piel hasta fijar sobre el papel. Entré en pánico y me dije: “me he pasado de vueltas y soy incapaz de sacar conclusiones ante los sentires cotidianos”. Ya está: finito, caput. Casi dos meses después de que tal confusión se apoderara de mi sentido común, ha sido hoy mismo cuando he llegado a la conclusión de que no eran mis ganas las agotadas, ni mis capacidades sensitiva y expresiva, sino las experiencias vitales a poner bajo el microscopio. Había quemado un periodo que comenzó con ideas descabezadas, seguidas por el caos y hasta el regodeo en tendencias destructivas, pero que afortunadamente culminó con el más rotundo …

Y ME ESCUCHÉ LA PIEL

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Me tomé unas vacaciones sin fecha de regreso a las cavilaciones eternas. Descansé de un desgaste que te adelgaza el aire hasta agotarte. Y por primera vez en mucho tiempo me abrí al mundo.
Puse la mente en blanco y me dejé ir con la marea hasta una isla sin pasaportes de entrada ni relojes que me marquen los tiempos.


Cerré mis ojos guiándome tan solo por sensaciones hondas en matices, el ritmo de mi pulso y mis respiraciones. Y me escuché la piel. Sin sucedáneos.