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Mostrando entradas de octubre, 2014

ESE DESEO OCULTO

Se escapa entre mis dedos ese deseo oculto. Cae al suelo lentísimo. Va formando un tapiz de minúsculas gotas, tornasoladas por efecto de la luz cegadora con la que las observo. En un tímido instante, se elevan convertidas ya en vapor de agua. Las transformó el calor del último soplo que exhalé sobre ellas, pronunciando entre dientes mi secreto conjuro. Y yo que soy amante de las letras, quisiera hoy saber de alquimia. Hallar la justa fórmula que las solidificase en estado de perfecto aroma y tacto dulce. Indisoluble al cuerpo en el que habito.
Se escapa entre mis dedos ese deseo oculto. Mas no lo pierdo, no se trata de eso. Solo cambia de aspecto y me empuja a variar mis estrategias, mi sendero de entrada, mi puerta de salida. Todos los caminos llevan a Roma, dicen, y el de la vida no es excepción de ello. Más bien se trata del mascarón e insignia a tal principio. Renovarse o morir. Rehacerse y seguir.
Se escapa entre mis dedos ese deseo oculto. Es precisa una dosis muy grande de indestruc…

DÉJÀ VU

¿Y por qué no cantarle a los amores muertos? A las cenizas de un voraz incendio que me quemó los pies.

Nunca me hiciste meritoria de tus versos. No habrían sido un bálsamo, ni siquiera un placebo, sino más bien un trofeo de guerra. Una instantánea que incluir en el álbum de recuerdos de una vida. Retrato en sepia que revelase el corte tras morderme la boca a dentelladas y sangrarme con fugaces placeres. De un golpe seco me traspasaste el vientre con tu espada. Al extraerla, caliente y húmeda, y empapada en mi sangre, despertaste mi instinto de un letargo forzoso. Me derribaste y vaciaste mi cuerpo en la caída, para llenarlo más tarde a fuego lento y avivado por tiempos de silencio. Me devoró un hambre insaciable de encuentros estratégicamente programados, destinados a despojar las noches del más mínimo resquicio de ternura. Varios pasos al frente, tantos más recorridos a tu espalda. Hambre voraz, confieso, que al momento de ser saciada (im)previsiblemente me hacía sentir, si cabe, más hambr…