Entradas

Mostrando entradas de diciembre, 2016

RELATOS ENCRIPTADOS: La manta

Imagen
Había una vez,... o no. A lo mejor, no. Quizás solo se trataba de un espejismo. Bueno, supongamos que había una vez... una chica que se pasaba el día tejiendo y destejiendo una enorme pieza de lana. No sabría decir cuántos días y noches, semanas, meses y años llevaba con aquella tarea, pero esta crecía y crecía en piezas, colores, dibujos y simetrías. Comenzó por ocupar parte de su sala de estar. Después tuvo que ir extendiéndola por toda la habitación. Por el suelo, doblada en partes, enrollada,... Tan grande era la labor que a veces se perdía en su propia forma y la única solución era deshacer parte de lo avanzado. Clavar las agujas de nuevo y retroceder hasta que la obra tomase otra vez un aspecto definido. Formar y reformar. Durante un tiempo nadie se atrevió a preguntar qué era lo que estaba tejiendo con tanto afán. Simplemente lo sabían, la observaban y esperaban que algún día revelase algo que aclarase la cuestión. Pero nada. Jamás sucedía. Continuaba y continuaba, y ni la l…

AÑO NUEVO: 0 PLANES y 6 PROPÓSITOS

Imagen
En unas treinta horas termina el año. ¿Tengo planes para el nuevo? Absolutamente ninguno. Así, como lo cuento. Y que me lleven a juramento, que saldré absuelta. Que no me da la gana, que no quiero, que eso de planear para no cumplir ya está muy visto, y que estoy en otra onda.     Me la trae completamente al pairo que mañana sea 31 y que sea diciembre. Que podría ser 5, 12 o 23, del mes que sea, y de tener planes serían igualmente lícitos en cualquier fecha. Que como ya comenté, el esoterismo lo dejo a un lado y lo sustituyo por hechos tangibles y fehacientes. Que el movimiento se demuestra andando y que, por tanto, la fe la dejo para las religiones. Y que los planes que haya de llevar a cabo no son más que la prolongación de los que hoy ya tengo en marcha y/o en mente. Y... ¡vive Dios que los tengo en la cabeza! Que lo que ha de avanzar es porque ya lo inicié -que bastante trabajo puse ya en ello-, y lo que ha de ultimarse o acabarse es porque no hay forma humana de impedirlo. Que…

INSEGURAMENTE SEGURA

Imagen
El otro día me preguntó una amiga si no me siento insegura, si no dudo de los pasos que doy. Contesté rápidamente con un no. Y lo argumenté diciendo que me avalan las reacciones que tienen conmigo aquellos que me rodean. ¡Qué pagada de mí misma! Me carcajeo. A ver, matizo y contextualizo. La conversación tuvo lugar en mi ámbito laboral, y se refería a los pasos que doy cada día con mis alumnos. Lo que enseño y cómo lo enseño. El vínculo que establezco con ellos. Lo que exijo y cómo lo exijo. Ahí, hasta cuando patino, me siento segura y firme. Y es que soy plenamente consciente de que cometo errores, pero del mismo modo de que cada paso que doy no es en absoluto arbitrario, sino que es producto de la reflexión y tiene una causa y una finalidad que siempre, siempre, se basan en mi concepto de la educación ideal. ¿Acertado o erróneo? Pero bien fundamentado.     La mencionada conversación trajo consigo, como no podía ser menos, la correspondiente vuelta de tuerca. Y es que la cabra si…

RELATOS ENCRIPTADOS: Palabras desaparecidas

Imagen
Le preguntaron en clase por qué las cosas se llamaban así y quién decidía sus nombres. Y ella les explicó que se trataba de un asunto un tanto arbitrario, pero que el lenguaje lo creábamos los hablantes a fuerza de usarlo. Sonó el timbre y los alumnos abandonaron el aula. Ella se quedó recogiendo y pensando en la clase que acababa de dar. "Las palabras nacen gracias a nosotros, a nuestro uso de ellas. Y mueren de igual modo. Cuando algo, un nuevo concepto toma vida, rápidamente hay que acudir a darle un nombre. Y cuando algo se pasa de moda y se va apartando en un rincón, deja de ser nombrado. Y con ello va muriéndose la palabra y tras ella el concepto". 
    Se quedó sentada en su silla, con la mente concentrada en sus propias palabras y de pronto se sobresaltó. "Si los conceptos mueren cuando dejan de ser nombrados, ¿qué pasa con todo aquello que no se dice?, ¿qué pasa con las cosas que da miedo nombrar?, ¿y con lo que da vergüenza?, y... ¿qué pasará con los sent…

TANTAS NAVIDADES COMO VIDAS HAY

Imagen
Es la mañana de Navidad y observo. Tantas navidades como tipos de vida existen. Celebraciones estándar. Celebraciones especiales. Celebraciones neutras. Celebraciones por compromiso. No celebraciones. Observo. Y pienso. Los acontecimientos me certifican unas sensaciones que han estado conmigo de manera intermitente, pero que cada vez han ido tomando mayor sentido. Nada es previsible, nada es como nos contaron y existen combinaciones infinitas de formas de vida. Yo misma he asistido a mi paso desde el orden y la lógica de lo considerado como convencional y habitual, a la aceptación de que existe un cincuenta por ciento -si no más-, de vida nada establecida. Y ahí viene la readaptación. Yo misma llevo ahora una vida que nadie a mi alrededor imaginó. Ni siquiera yo misma. Pero es mi vida y llegar hasta aquí ha sido,...
   Tantas navidades como vidas. Tantas vidas como circunstancias. En efecto eso es lo que hay ahí afuera. Puede que haya quien, dentro de lo que cabe, ha visto como cada …

YO NO ODIO LA NAVIDAD

Yo no odio las navidades. No, no las odio. Nunca lo hice. De hecho me encantaban. Realmente me entusiasmaban. Ahora, digamos, que soy más contenida al respecto. Y mucha es la gente a mi alrededor que me dice detestarlas. Están deseando que estas fechas pasen de largo y vuelva la supuesta normalidad. Y me dan mil razones para ello: lo ficticio, el consumismo, la hipocresía de desear el bien solo en estos días,... Pero pocos, muy pocos se atreven a darme la verdadera razón de su malestar. Diría que he podido oírlo tan solo de un par de personas, que en un momento de apertura me confiesan que en Navidad se sienten tristes. Y es que, en efecto, las navidades pueden resultar las fiestas más tristes del año, porque nos recuerdan que hay quienes ya no están. Las ausencias se notan más que nunca, y tendemos a fijarnos más en lo que no tenemos, en lo que antes estaba y ahora ya no, en lo que no logramos y en lo que hemos perdido, más, mucho más, que en lo que tenemos la suerte de tener y d…

ENTRE LOS CADÁVERES DE OTRO HOLOCAUSTO CONSENTIDO

Imagen
1923. Fin del conflicto bélico en Armenia. Iniciada la Gran Guerra, comienzan las agresiones que desembocarán en el Genocidio de un millón ochocientos mil armenios a manos de Turquía e Imperio otomano. 1945. Fin de la Segunda Guerra Mundial. En los seis años que dura el conflicto, el Genocidio nazi deja seis millones de judíos y medio millón de gitanos asesinados. 1994. Genocidio de Ruanda. Casi un millón de ciudadanos Tutsis asesinados en poco más de tres meses. 1995. Guerra de la ex-Yugoslavia. Genocidio de Srebrenica. Ocho mil musulmanes bosnios son asesinados en tan solo diez días. 2010. Firma de la tregua en la Guerras Civiles de Sudán. Tras doce años de conflicto, el Genocidio de Darfur deja cuatrocientos mil asesinados de sudaneses de raza negra. 2016. Tras cinco años de guerra en Siria, el Genocidio de Alepo eleva su cifra ya a medio millón de musulmanes a manos de una coalición eslavo-chiita. 
  Imperio Otomano, Adolf Hitler, Gobierno Hutu, Radovan Karadkic, Baggaras,  Coalición es…

CUENTO DE INVIERNO

Imagen
Vivían demasiado al Norte. El frío era tan sumamente espantoso allí que a partir de treinta grados bajo cero ya no miraban ni los termómetros. Aunque pensándolo bien, habría dado lo mismo, porque el mercurio se congela en esos extremos. Aquella gente calculaba a ojo la temperatura tan solo mirando alrededor. Y no solamente no miraban el tiempo, sino que habían dejado de mirarse entre sí. Caras serias, tremendamente serias. Abominablemente serias. O al menos lo parecían porque todo el que trataba de sonreír espontáneamente acababa sucumbiendo y veía frustrado su intento. El rictus de su cara se congelaba antes de lograrlo. También caras aburridas, soporíferamente aburridas. Terriblemente aburridas. Y es que hablar tampoco era una opción allí. Todo aquel que quería charlar un rato o incluso simplemente saludar sufría la espantosa sensación de notar cómo se le congelaban las palabras en la garganta, los labios y hasta la punta de la lengua. Así que serios y mudos. Todos. Siempre. Las…

NO-DESEOS PARA EL AÑO NUEVO

Imagen
Me recuerdo a mí misma a los dieciocho. Era la noche de fin de año y había, naturalmente, algo de mágico en el ambiente. Ni la noche era fácil, ni el trago era sencillo, pero recuerdo como si fuese hoy a mi gente, los planes venideros y mis pensamientos de aquel momento. Entonces necesité más que nunca en el mundo depositar toda mi esperanza en mis sueños. Con todas mis fuerzas deseé que los días que vinieran, que aquel 1994 me trajese lo que yo más anhelaba. Y quemé malos pensamientos y malas vibraciones. Y visualicé nuevas vivencias y sentimientos positivos. Ese día puse en marcha una maquinaria por la cual deseaba intensa y profundamente. Y soñaba con un mañana. Y tanto deseaba y tanto soñaba, pues,... tantas ganas le ponía a aquella práctica,... que me olvidé de que los frutos no se recogen deseándolos, sino viviéndolos.    Desde aquel año he tenido esa práctica pegada a la piel. Cada año -y a decir verdad, no solo en esa fecha concreta-, he cerrado los ojos, he formulado mil …

PEQUEÑOS ESBOZOS XIV: Sin esperas

Imagen
Un día me di cuenta de que la vida no espera. De que solía vivirla a base de arrancadas y frenadas, parando en distintas estaciones, observando el panorama y tratando de detener el tiempo. Cada parada significaba una espera. Una espera a algo o a alguien, sin certeza alguna de que fuese a llegar. No rezaba en ningún documento, ni lo marcaba ningún símbolo esotérico, pero esperaba. Y mientras tanto todo se detenía alrededor. Sin decisiones, sin planes, sin movimiento. Sin hacer demasiado ruido por si se despertaba el animal. Sin movernos demasiado por si a su supuesta llegada eso o ese no me ubicaba. Arrancar y frenar, arrancar y frenar. Y me di cuenta, sí. De que mientras yo creía que todos los elementos de mi mundo se paraban conmigo, estos seguían girando. Moviéndose. Avanzando.      Un día me di cuenta de que la vida no espera. De que mi vida prosigue y la del resto también. Y decidí continuar la marcha. A mi ritmo. A mi gusto. Lo que hubiese de encontrarme por el camino lo en…

ADIÓS 2016. SUMO y SIGO

Imagen
Llevo semanas resistiéndome a ello, pero bueno, al final me asomo de alguna que otra forma: Mi balance del 2016. No voy a hacerlo exactamente. Se ha convertido ya en un tópico, como otros tantos. Como las noticias del año en televisión, o el reportaje de buenos hábitos y cuidados en las revistas de belleza y moda. Llega el fin de año y todos echamos la vista atrás, mitad nostálgicos, mitad esperanzados. Extraemos lo nuevo y bueno que con él vino, enmarcamos los malos tragos que hubimos de pasar, y nos hacemos el firme propósito de que el año que comienza habrá de contener un cúmulo de buenos actos y la intención de caminar de la mano con todo aquello y con todos aquellos que lo merecen. Ya. Lo de siempre. Y no me lo creo. Jamás es así. Y no lo es, porque no es alrededor donde hay que mirar. Error. Sino al interior de uno mismo para preguntarse qué he hecho y cómo lo he hecho. Y no ahora, a quince días de acabar el año. Ni el día 1, con la lista de tareas fresca y virgen. No. Siempr…

DOS MUNDOS DIFÍCILES DE ENCAJAR

Imagen
Vengo hoy con un tema un tanto extraño. Se trata de una conclusión a la que he llegado después de un número indeterminado de vueltas a mi cabeza y de experiencias. Algunas que borraría, claro, si no fuera porque me han hecho aprender lo que no está escrito. A priori os advierto que es una cuestión que puede resultar difícil de comprender y de encajar, porque también a mí me resulta complejo de explicar. No es algo tangible, ni algo que se perciba a la primera de cambio. De hecho, en algunos casos nunca ocurre. Así que a ver cómo me las arreglo para hacéroslo llegar. 



    Creo que existen dos mundos bien diferenciados que ruedan paralelamente. Y del mismo modo creo que hay personas que viven en ambos a un mismo tiempo. Sé que suena muy metafórico, pero seguidme, por favor. Dos. Dos mundos que no podemos ubicar espacialmente, ni diferenciar físicamente. No hay nada que los señale, que marque su presencia, ni que separe el paso de uno al otro. Pero existen. Estos mundos no se mezclan e…

ALUMBRAMIENTO (O PRE-DESLUMBRAMIENTO) I

El alumbramiento, la llegada al mundo, el instante definitivo de una vida que comienza. Porque comienza. Y esta puede empezar con segundos, con doce años, o con treinta y cuatro. Se puede alumbrar a un ser con esa edad, si se establece una circunstancia perfecta: el hambre de una vida diametralmente opuesta a la que nos asfixia. Brotará de ese modo un nuevo ser toda vez lo fecunde la semilla adecuada. Acechante.    Y es que los alumbramientos siempre tienen lugar en espacios perfectos, bien acondicionados. Escrupulosamente preparados para la ocasión, poco a poco, con tiempo, delicadeza y paciencia. A fuego lento. Y así, cuando cada elemento está en perfecto orden, nace la criatura. Nace la "deslumbrada".



(Continuará)


SEIS VISTAZOS AL AMOR VERDADERO

Imagen
I
Los príncipes son azules porque se asfixian en sus propios tormentos. Suelen ahogarse en diminutos vasos de agua repletos hasta el mismísimo borde de la paciencia de alguien más, toda vez que ellos mismos van metiendo el hocico. Primero un poco. Luego otro poco. Y luego otro. Y otro. Y de pronto se relajan y sueltan la lengua hasta el fondo. Y, ¡zas!, el vaso estalla y se les clavan los cristales en la campañilla. Ahogados. Azules. Caput.

II
Cupido es en realidad un bajito acomplejado que no sabe qué hacer con su pelo. Estuvo intentando conseguirse a una tía cañón para sentar la cabeza. Trató de ligarse a una. Luego a otra. Después a otra. Nada. "Eres muy mono, pero te veo como amigo". Se replanteaba qué pasaba, dónde estaba el problema. Cambiaba de look, se engominaba el pelo, se enfundaba en un traje elegante tras subirle el dobladillo al pantalón,... lo normal. Pero nada. Hoy ha dedicido desenconsertarse. Pelo suelto y semidesnudo. Y el muy cabrón va clavándosela de frente…

CUANDO LA VIDA TE ENSEÑA LO QUE VALE UN PEINE

Imagen
He estado hablando mucho esta semana sobre el efecto que tienen los golpes de la vida en las personas. Cuando hablo de los golpes de la vida me refiero a las experiencias catalogadas como realmente trágicas. La muerte de un ser querido, especialmente aquellas que van contra natura -un hijo, un marido joven,..-; un accidente que te cambia la vida; una enfermedad grave y crónica; hambre, necesidad y guerra;... momentos que muchos vivimos -aunque no todos-, y que son un verdadero punto de inflexión en nuestra existencia. Juro que no hay nada más que provoque un efecto que lo iguale y del mismo modo aseguro que tras reponerse de una vivencia tal, no te inmunizas en absoluto, pero aprendes a gestionar tus emociones de manera distinta. A no lamentarte tanto, a querer luchar y coger el toro por los cuernos, a apreciar lo que sí conservas, a aferrarte a la vida y, sobre todo, a engancharse y a valorar sobre manera la presencia de las personas a las que quieres. Desde luego yo ya no separo…

PEQUEÑOS ESBOZOS (XIII): Segunda vida

Imagen
Dices que vivo como si esta fuese mi segunda vida. Tal y como si pensase que en la primera lo hice mal. Y muy probablemente es cierto. Y me acuerdo de Confucio, de las dos vidas que tenemos y de que la segunda empieza al comprender que solo tenemos una.   Siempre fui intensa, elevada a la enésima potencia, aunque con templanza. Impetuosa y entregada, pero con mesura. Impaciente y ansiosa, pero flexible. Y potente. Así que, seguramente sí. Seguramente es que como he tenido el cuerpo en llagas alguna que otra vez, como creí volverme loca de dolor, muerdo las emociones a dos dentelladas. Las deshago en la lengua percibiendo toda la intensidad de su sabor. Las deslizo por mi garganta gota a gota. Y dejo que me nutran. La sangre. La piel. Vivo esta vida con el firme propósito de no traicionarme nunca más. De adorar lo que amo. De no perderme nada. De saber percibir con un solo vistazo lo grandioso. De adherirme y clavarme a todo aquello que me hace feliz. De no desperdiciar nada ni a na…

CUANDO EL COSMOS PONE CADA COSA EN SU SITIO

Imagen
¿Sabéis que a pesar de mi peculiar racionalización emocional de los comportamientos humanos, creo muy profundamente en que hay un elemento mágico, invisible, esotérico e intangible sobre nuestras cabezas? ¡Que no, que no me he vuelto loca! Lo juro. Solo lo estrictamente necesario. Pero creo que hay un fuerte componente energético en todos nosotros que en numerosas ocasiones hace que la balanza de nuestra vida caiga sobre un lado o sobre el otro. Justificaré mi locura, pues.    A estas alturas, en estos tiempos de psicoterapia, coaching, mindfulness, y otros derivados, vivimos rodeados de asideros a los que amarrarnos férreamente para no caernos fruto de nuestras propias tormentas. Y menos mal que lo hacemos. Los que lo hacemos, claro. Entrenamiento de mente y espíritu para fortalecernos en defensa de lo que nos pueda acontecer. No es nuevo. Es tan viejo como el hombre. Y podríamos acudir a cualquiera de las culturas milenarias, a los clásicos, a los momentos históricos en los que el…

¿QUÉ ESPERO DE TI?

Imagen
En cada momento una búsqueda. A cada edad una necesidad. A cada experiencia un remedio. Con el paso del tiempo nuestros requerimientos van variando y con ellos nuestras prioridades y escalas de valores. Las relaciones personales que vamos estableciendo por el camino no se encuentran exentas de dicha mutabilidad y, a poco observadores de nuestro interior que seamos, podemos identificar qué rasgos ajenos han ido primando en cada etapa de nuestra vida.

¿Qué esperamos de los demás?, ¿qué espero yo de las personas con las que establezco una relación, sea esta del tipo que sea?Mil veces he puesto en tela de juicio la idea de esperar determinadas actitudes de los demás o la de inclinarme por no alimentar ninguna expectativa. Naturalmente entiendo ese concepto de dar sin ambicionar, pero pretendo ahora una reflexión muchísimo más realista, porque si somos absolutamente honestos, podemos identificar qué rasgos humanos nos atraen como imprescindibles a la hora de establecer una relación personal…

EL QUE ESPERA DESESPERA SIN RAZÓN

Imagen
A veces creo que nada ocurre por casualidad. Bueno, a veces no, casi siempre pienso eso. Podría decir incluso que estoy casi segura de que todo sucede por algo y para algo, incluyendo lo que se nos desmorona, fracasa, no sale, se tuerce y hasta nos destroza... Hay una razón. Pero aunque sepa esto, eso no me ha librado en mi vida del sentimiento de frustración o impaciencia por las cosas no logradas o cuya llegada parecía retrasarse. Nos decimos que la vida es una constante espera. Y sí. Y al tiempo no. Porque esperando lo.que sea que aguardemos, solemos muy erradamente privarnos de vivir. Y no sé si se trata de una actitud fruto de la sociedad en la que vivimos y del circo que hemos montado, pero incluso cuando es cierto que hay que darle tiempo a ciertos asuntos, el modo en el que lo hacemos no es correcto en absoluto. ¿Por qué? Muy sencillo. Esperar no supone quedarse parado al borde del camino, ni en pausa. Esperar significa, creo, saber que no es nuestro momento para vivir de…

ESCRIBIR ES ENTENDER LA VIDA

Imagen
Se prometió a sí misma que esta vez se lo iba a tomar en serio. Que a partir de ahora sería para ella igual que un trabajo de oficina en el que hay que fichar cada mañana, muy temprano, y en el que los descansos están vigilados con el rabillo del ojo por el jefe. Cumpliría un horario mínimo, de no menos de cuatro horas diarias para empezar a calentar motores. Y se pondría metas realistas, objetivos a cumplir de un número determinado de párrafos o páginas. Tendría un rincón fijo en casa para hacerlo, un espacio que acabase por convertirse en un lugar simbólico y de culto, y que con solo acercarse hiciese brotar las palabras. Se lo había prometido y se quedó mirando a un punto fijo durante horas. Visualizando la situación. Tratando de respirar ese olor a escritura. Volvió a la consciencia, sacudió la cabeza y soltó un bufido. "¡Qué tontería! Como si escribir fuese un plato precocinado por encargo. No para mí". Comenzó a pensar en lo que había imaginado y con ello a desm…