MIS 5 AÑOS & MIS 60O TEXTOS 🎂 FELIZ CUMPLEAÑOS 🎂




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      El domingo por la mañana es mi momento favorito de la semana para escribir. Siempre lo ha sido y hoy no va a ser una excepción. Este texto que hoy publico hace la entrada número 600 que escribo en este blog. Y paralelamente en estos días se cumplen 5 años de su puesta en marcha. ¡600 textos ya!, ¡seiscientos desahogos! Y me siento sincera, profunda y humildemente orgullosa de ello. Pero sobre todo, con un sentimiento tan sencillo, como bello: me siento contenta por ello. Cinco años de vida, cinco años de letras. 

    Me han pasado muchas cosas a lo largo de este último lustro. Muchísimas. No las creeríais. Experiencias esenciales, para mí y para cualquiera con los pies sobre la tierra y los sueños por ahí danzando al aire. Y es que en esta etapa, precisamente, he tenido que enfrentarme a los momentos más determinantes de mi madurez.  A los cambios más bruscos, a las caídas más estrepitosas, a las vivencias más intensas y a las euforias más vociferantes. En efecto, ese punto de cinco años atrás marca mi frontera, el límite temporal, espacial, intelectual y emocional de mi vida. Y mi escritura lo sabe. El antes de y el después de para María. Para mí. Y es que prometo que hubo una mujer entonces y hay una mujer distinta ahora. Sí, sí, no os miento. ¿Una mujer mejor? ¡Shhhh!, sí, una mucho mejor. Sin vergüenza digo que mi versión actual optimiza mi esencia. Más posada, más inteligente, más madura, más experimentada, más vital,…, pero no por edad, sino por interiorización. Me prefiero con el tono de piel, el brillo de ojos, la intriga de labios y el verbo que hoy poseo. Me prefiero con los muebles que hoy habitan en mi cabeza y el espacio diáfano que conservo para más. No regresaría a ningún otro punto pasado porque el precio sería prescindir de todo cuanto hoy soy. Y eso no está en venta.

     Cinco años del inicio de esa metamorfosis y cinco años escribiendo con el alma. ¿Casualidad? No lo creo, sería mucha, ¿no creéis? Y en el fondo sé que no lo es. Porque durante este tiempo escribir me ha permitido explorar y entender mis sentimientos, mis ideas, y lo que vive en el interior del resto de la gente. Escribir me ha dado la cordura, me ha enseñado y me ha ayudado a llegar hasta aquí. Me ha convertido en quien soy. Y al mismo tiempo mi escritura se ha nutrido y ha despegado gracias a lo que estaba experimentando en mi interior más íntimo y profundo. ¿Escribir me hace mejor o soy capaz de escribir porque mejoro? Nunca sabré quién despierta a quién, pero lo que sí es cierto es que somos un todo indisoluble que espero que permanezca conmigo hasta el último día de mi vida. 


Porque mi amor infinito por la escritura siga siendo la savia que me alimenta.

(Porque quienes me leéis le dais sentido.
 Y porque nunca dejéis de hacerlo)







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